
Las imágenes que los medios de comunicación nos están ofreciendo en los dias posteriores al terremoto son las de violencia y caos, y una de las palabras más mencionadas y escritas es “saqueo”. Paralelamente, estos mismo medios han destacado la llegada de 10.000 soldados estadounidenses bajo los siguientes términos: “EE.UU. llega a Haití para imponer el orden” (El País, 18/01/2010) o “Los marines desembarcan en Haití para atajar el pillaje” (El Mundo, 19/01/2010). Sin embargo, numerosos testimonios afirman que los casos de “vandalismo y saqueo” son muy puntuales:
• “No observo nada más que cortesía de parte de los haitianos que encuentro. En todas partes fui llevado por los moradores a ver lo que había sucedido en sus vecindarios, sus casas y sus vidas (Andy Gallaguer, BBC)”.
• “Ni una sola vez he sido testigo de un solo acto de agresión o violencia. Al contrario, hemos visto a vecinos ayudando a vecinos y amigos ayudando a amigos y extraños. Hemos visto a vecinos excavando en los escombros con las manos desnudas para encontrar a supervivientes. Hemos visto a curanderos tradicionales tratando a los heridos; hemos visto ceremonias solemnes ante entierros colectivos, y a moradores esperando pacientemente, bajo un sol abrasador, con nada más que unas pocas pertenencias que les quedaron. Una ciudad mutilada de dos millones de seres esperando ayuda, medicina, alimento y agua. La mayoría no ha recibido nada. Haití puede enorgullecerse de sus sobrevivientes. Su dignidad y decencia frente a esta tragedia son en sí mismas asombrosas (David Belle, del Instituto de Cine Jacmel)”,
• “Existen pocos disturbios, y los que hay son por la desesperación por obtener agua y alimentos. No hay inseguridad y estoy contrario a lo que muestran las televisiones de todo el mundo (Jean Max Belleveri, primer ministro de Haití)”.
Quizás una o de los objetivos de esta campaña mediática (ya sea dirigida por intereses políticos o simplemente sensacionalistas), no solo sea la justificación de una ocupación militar sino las exclusión de las autoridades haitianas en la reconstrucción del país por tiempo indefinido. La estrategia desplegada por los EEUU ha generado ya rechazo y recelo en muchos países de la comunidad internacional. Francia por ejemplo, que siempre ha tenido intereses económicos en Haití ya ha mostrado su malestar por la estrategia desplegada por las tropas estadounidenses: "No se trata de ocupar el país, sino de ayudarle a que recobre la vida", dijo el secretario de Estado de Cooperación francés, Alain Joyandet.




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