Guatemala sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo. Con una población de casi 13 millones, compuesta por 23 grupos étnicos conviviendo en 108.000 Km2, la brecha entre ricos y pobres sigue creciendo; principalmente para las mujeres, niñas/os e indígenas del área rural.
La grave crisis social y económica que vive el país ha puesto en discusión el modelo de desarrollo que se está promoviendo. El modelo agroexportador facilita la sobreexplotación del patrimonio natural (agua, petróleo, minerales) sin establecer un marco regulatorio que proporcione beneficios netos para el país y sin reconocer las consultas a las comunidades implicadas/afectadas.
La clase campesina e indígena guatemalteca sigue esperando la solución definitiva a sus demandas mediante una Reforma Agraria Integral, acceso a los recursos técnicos y financieros, apoyo a la producción de granos básicos y a la economía de subsistencia. El país cada vez es más vulnerable a las crisis externas y a los fenómenos naturales.

Contradicciones del modelo de mercado libre. Las recurrentes e históricas crisis de alimentación, que paradójicamente afectan a la población indígena y campesina (que con su trabajo contribuye a la acumulación de capital del sector agroexportador y, además, a garantizar la existencia de alimentos para el resto de la población guatemalteca), tienen sus raíces en la histórica concentración de la tierra y en la dependencia de la economía del país con la producción para la agroexportación de cultivos tradicionales y no tradicionales.
Desde VSF buscamos desde hace más de una década recuperar un modelo de producción amigable con el ambiente y coherente con la cultura campesina y la cosmovisión de las poblaciones que la integran. La producción endógena agropecuaria parte del patrimonio acumulado durante siglos en materia de cultivo de alimentos y crianza de animales y aplica algunos fundamentos de la producción convencional para mejorar sus rendimientos. Así se ha impulsado, desde la práctica de una producción sostenible y de medicina veterinaria alternativa, la defensa de la soberanía alimentaria aplicada desde las parcelas campesinas hasta las propuestas políticas desarrolladas por la sociedad civil.
Para ello, VSF ha establecido alianzas con organizaciones cuya base social está dispuesta a cambiar un modelo de producción impuesto durante más de 40 años por otro que ha venido perfeccionándose a lo largo de la historia. Este modelo actualmente amenazado es el que ha garantizado la alimentación de la población desfavorecida y que ha rescatado y mejorado la riqueza genética de las especies nativas de maíz, frijol, calabazas, chiles y busca las formas de mejorar las condiciones de vida de la población campesina; especialmente de las mujeres y niñas.
Una de las organizaciones que más impulsa este modelo es la Red de Defensa de la Soberanía Alimentaria de Guatemala (Redsag), conformada por más de 100 agrupaciones. Su actividad gira alrededor de la defensa de la economía campesina como herramienta para impulsar la soberanía alimentaria, pero también en la labor de incidencia política que desarrolla para que mediante la movilización civil se garantice políticamente el reconocimiento y apoyo a la producción desde el cumplimiento de los acuerdos firmados por el Estado guatemalteco y la aprobación de propuestas de ley.
La clase campesina e indígena guatemalteca sigue esperando la solución definitiva a sus demandas mediante una Reforma Agraria Integral, acceso a los recursos técnicos y financieros, apoyo a la producción de granos básicos y a la economía de subsistencia. El país cada vez es más vulnerable a las crisis externas y a los fenómenos naturales.

Contradicciones del modelo de mercado libre. Las recurrentes e históricas crisis de alimentación, que paradójicamente afectan a la población indígena y campesina (que con su trabajo contribuye a la acumulación de capital del sector agroexportador y, además, a garantizar la existencia de alimentos para el resto de la población guatemalteca), tienen sus raíces en la histórica concentración de la tierra y en la dependencia de la economía del país con la producción para la agroexportación de cultivos tradicionales y no tradicionales.
Desde VSF buscamos desde hace más de una década recuperar un modelo de producción amigable con el ambiente y coherente con la cultura campesina y la cosmovisión de las poblaciones que la integran. La producción endógena agropecuaria parte del patrimonio acumulado durante siglos en materia de cultivo de alimentos y crianza de animales y aplica algunos fundamentos de la producción convencional para mejorar sus rendimientos. Así se ha impulsado, desde la práctica de una producción sostenible y de medicina veterinaria alternativa, la defensa de la soberanía alimentaria aplicada desde las parcelas campesinas hasta las propuestas políticas desarrolladas por la sociedad civil.
Para ello, VSF ha establecido alianzas con organizaciones cuya base social está dispuesta a cambiar un modelo de producción impuesto durante más de 40 años por otro que ha venido perfeccionándose a lo largo de la historia. Este modelo actualmente amenazado es el que ha garantizado la alimentación de la población desfavorecida y que ha rescatado y mejorado la riqueza genética de las especies nativas de maíz, frijol, calabazas, chiles y busca las formas de mejorar las condiciones de vida de la población campesina; especialmente de las mujeres y niñas.
Una de las organizaciones que más impulsa este modelo es la Red de Defensa de la Soberanía Alimentaria de Guatemala (Redsag), conformada por más de 100 agrupaciones. Su actividad gira alrededor de la defensa de la economía campesina como herramienta para impulsar la soberanía alimentaria, pero también en la labor de incidencia política que desarrolla para que mediante la movilización civil se garantice políticamente el reconocimiento y apoyo a la producción desde el cumplimiento de los acuerdos firmados por el Estado guatemalteco y la aprobación de propuestas de ley.







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